Probióticos, los aliados para combatir el acné y la rosácea

Se ha visto que la revolución para el tratamiento de diferentes patologías es la utilización de probióticos. Consejos de expertos para no tener que recurrir a productos de alto valor. 

Mantener el equilibrio y el cuidado del ecosistema de los microorganismos que viven en nuestro cuerpo como el intestino y la piel es indispensable para nuestra salud. “El microbioma, que es el conjunto de microorganismos y su componente genético que habitan en nuestro cuerpo, juega un rol importante en el mantenimiento de un sistema inmunológico sano”, dice Verónica Tosi, dermatóloga y miembro de la SAD. 

La especialista destaca que nuestro cuerpo está literalmente plagado de microbios, con más de un millón de ellos en cada centímetro cuadrado de piel. Pero esto es algo bueno ya que un microbiota saludable se auto poliniza para garantizar que no domine un solo tipo de bacteria sobre las demás. Si nuestros microorganismos buenos están sanos, también lo estará nuestra piel, porque son esenciales para combatir las infecciones, proteger del daño ambiental, estimular nuestro sistema inmunológico y mantener la piel hidratada y radiante. Si se interrumpe el microbioma sano de la piel, se producen erupciones, brotes de rosácea, acné, eczema e incluso piel sensible. 

Lucas Ponti, dermatólogo y director de ACNEBA, el primer centro dermatológico dedicado al tratamiento y la prevención del acné, subraya que la utilización de prebióticos, probióticos y postbióticos son una excelente y alentadora herramienta para el tratamiento del acné y también en la rosácea. 

La piel cuenta con un ecosistema complejo, o microbioma, similar a la flora intestinal y es nuestra piel la primera defensa del cuerpo y se comunica constantemente con nuestro sistema inmunológico. Hoy podemos recurrir a estos aliados en forma de probióticos, prebióticos e incluso postbióticos. Todos vienen preparados para tomarse por vía oral y listos para sumar a nuestras rutinas de cuidado. 

Tosi aclara que este tipo de tratamiento “pueden ayudar de muchas maneras y, según el tipo de probiótico que uses, tu piel obtendrá diferentes resultados. La clave será tener una consulta con los especialistas para ver lo que nuestra piel necesita”. 

Probióticos y rosácea

Hoy sabemos que los probióticos proporcionan una ayuda antiinflamatoria contra la rosácea y la piel sensible. Los resultados muestran que reduce la inflamación y las reacciones alérgicas que hidratan y calman las pieles reactivas. 

Probióticos y acné

El acné es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que compromete a la unidad conformada por la glándula sebácea y el folículo piloso. Afecta al 90% de los adolescentes y al 40% de la población adulta sobre todo mujeres. La dieta occidental de carbohidratos refinados y grasas saturadas generan un desequilibrio de la microbiota intestinal y cutánea favoreciendo la aparición de acné. Tosi destaca que “el uso de probióticos que generan un efecto antiinflamatorio y antioxidante junto con una dieta equilibrada son una combinación prometedora para su tratamiento”. 

Lo que tienes que saber

Prebióticos: son de lo que se alimentan los probióticos para vivir.

Beneficios para la piel: la nutre para que proliferen las bacterias buenas y aumenta la diversidad bacteriana, crucial en nuestro organismo. 

Probióticos: microbios vivos que administrados en dosis adecuadas van a generar un efecto beneficioso en las personas que los reciben. Para ser considerados probióticos tienen que tener al menos un estudio clínico que avale su beneficio. 

Beneficios para la piel: refuerza la barrera protectora, combate las bacterias dañinas y controla la inflamación. 

Postbióticos: “Productos de desecho bacterianos que refuerzan la barrera protectora de la piel, entre ellos: encimas, ácidos y péptidos”. 

Beneficios para la piel: combate las reacciones alérgicas, la dermatitis, el eczema, el acné y ayuda a la proliferación de las bacterias beneficiosas. 

¿Dónde encontrarlos?

Los probióticos pueden adquirirse en alimentos fermentados, en cápsulas y gotas. “Dentro de los alimentos lo que no tienes bien cuantificado es la especie, es decir qué bacteria es y la cantidad. Por ejemplo, el kéfir, kombucha, chucrut, no necesariamente cada vez que se fermentan te dan la misma cantidad de microorganismos y puede que no sea la cantidad suficiente para que sea beneficioso para el cuerpo. Después están los preparados en cápsulas o líquidos donde es posible identificar las especies y la cantidad”, concluye la dermatóloga Verónica Tosi. 

Fuente: infobae

 

Abrazo grande para todos…